¿Cómo funciona la cuenta mental?
No manejamos nuestro dinero de manera completamente racional. En lugar de tratar cada peso igual, lo clasificamos en categorías mentales, lo que nos lleva a tomar decisiones financieras poco óptimas.
Ejemplos comunes:
✅ Dinero del sueldo. Lo administramos con más cuidado porque lo vemos como “dinero trabajado”.
✅ Bonos, aguinaldo o premios. Tendemos a gastarlos más rápido porque los sentimos como un “extra”.
✅ Regalos en efectivo: Los usamos para darnos gustos en vez de destinarlos a necesidades.
✅ Dinero de una devolución de impuestos. Muchas veces lo vemos como "platita de arriba" y lo gastamos sin pensar.
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💸 ¿Por qué nos perjudica este comportamiento?
El problema es que el dinero no tiene etiquetas. Cada peso tiene el mismo valor sin importar su origen. Pero nuestra mente nos engaña, haciéndonos gastar más en cosas innecesarias solo porque ese dinero vino de una fuente "extra".
Ejemplo:
Si te encontrás $50.000 inesperados, ¿qué harías?
🔹 Opción 1: Pagar deudas o invertirlo.
🔹 Opción 2: Usarlo para darte un gusto.
La mayoría elige la Opción 2, aunque financieramente sería más beneficioso usarlo en la Opción 1.
🔄 Cómo evitar los errores de la cuenta mental
📌 Tratá toda la plata como parte de un mismo presupuesto. No importa si es sueldo, un regalo o un bono; todo entra en la misma estrategia de gastos y ahorros.
📌 Asigná un % fijo a ahorro e inversión, sin importar de dónde venga el dinero. Si recibís un ingreso extra, destiná una parte a tu futuro financiero antes de gastarlo.
📌 Usá la "regla del 50-30-20". Separá tu dinero en:
✔️ 50% para necesidades (alquiler, comida, impuestos).
✔️ 30% para gastos personales (ocio, viajes, compras).
✔️ 20% para ahorro e inversión.
📌 Antes de gastar un dinero inesperado, preguntate: “¿Cuál es la mejor forma de usarlo?”
La clave está en cambiar la mentalidad y tratar todo tu dinero como un activo que debe usarse estratégicamente. No importa de dónde venga, lo importante es qué hacés con él.